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Encierro en la Facultad de Bellas Artes

Cerca de 250 alumnos egresados de distintas facultades participaron en el encierro convocado la noche del miércoles 24 de abril en la Facultad de Bellas Artes de la UCM. El vestíbulo dedicado a Atenea Niké y varios pasillos anexos se convirtieron en un espacio de reivindicación contra la ausencia de profesorado y de profesional técnico.  Tal y como ilustraban los carteles distribuidos, los alumnos se preguntaban “¿Dónde están nuestros profesores?”

Carteles publicitarios de Unión de Estudiantes
Carteles publicitarios de Unión de Estudiantes

La organización de esta protesta se desarrolló de manera “horizontal y transversal”, y contó durante todo el proceso con ciertas voces cantantes, como las de Adriana y Claudia. Al encierro acudieron miembros de distintas asociaciones estudiantiles, como la Federación de Estudiantes BBA, Physis, o el Sindicato de Estudiantes. Claudia y Adriana afirmaron que se trata de una “unión de estudiantes” para denunciar la “falta de profesores y profesional técnico requerido para el correcto desarrollo del programa de estudios”, problemas comunes a otras facultades, especialmente la de Filología. “Decidimos actuar como estudiantes particulares de la universidad”, subrayó Claudia.  Pese a admitir haber recibido cierto apoyo o materiales de algunas organizaciones, “no hay ningún nombre detrás de todo esto” insistió.

Asambleas

Todos los estudiantes transmitieron sus quejas en dos asambleas desarrolladas con las bases del diálogo libre y participativo, la horizontalidad y la pluralidad de opiniones. Adriana, moderadora de la asamblea principal, trató de encauzar las reivindicaciones hacia las necesidades específicas de la Facultad de Bellas Artes. En contraste, los miembros del Sindicato de Estudiantes acapararon dos turnos de palabra para anunciar la convocatoria del sindicato de varias manifestaciones contra las políticas de la Comunidad de Madrid. “Tenemos al mismo Gobierno y a los mismos responsables”, afirmó Mario, miembro destacado del sindicato.

La ausencia de sustitutos para cubrir las bajas médicas de los profesores titulares, la falta de materiales “tan básicos como caballetes y pinturas” e incluso la suciedad de algunos espacios comunes fueron los tres bloques temáticos sobre los que se basaron las asambleas. Problemas que, como aseveró una alumna, “dificultan mi desarrollo profesional como artista”, frustración compartida por varios estudiantes. Unas risas de impotencia se escucharon en la sala cuando Adriana aseguró que la Complutense destina 462 mil euros a profesorado y materiales, según indica el portal de transparencia de la UCM.  Por su parte, Emilio, estudiante de Ciencias de la Información hizo alusión a las “trabas burocráticas que sufre el alumnado para utilizar los materiales o equipos de la universidad”. “Parece que te piden hasta el autógrafo de Ryan Gosling”, ironizaba Adriana, consciente de que se trata de un problema común a la mayoría de las carreras de carácter experimental, tales como Bellas Artes o Comunicación Audiovisual.

Se organizaron dos asambleas | Foto: Pablo R. Seco

A diferencia de los encierros de otras facultades, el de la Facultad de Bellas Artes estuvo envuelto en un aura artística en la que los alumnos consiguieron expresar sus reivindicaciones mediante el uso de la expresión plástica con la que impregnan la vida comunitaria de su facultad. De los distintos carteles y figuras, se quedó el “cisne llorando” como símbolo de la preocupación que mostraron.

«Cisne llorando», símbolo del encierro| Foto: Pablo R. Seco

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